Isla de Mljet

Se podría describir a la isla de Mljet como un pequeño paraíso de color verde y azul. Una flecha de tierra de 37 kilómetros de longitud y apenas 3 km de anchura que emerge paralela a la costa de Dalmacia. Un lugar mágico y exuberante que cautiva a los visitantes y que ofrece una visita ideal para los afortunados viajeros que pasan unos días en Dubrovnik.

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Visitar Mljet es una aventura fantástica que transcurre entre lagos, caminos, acantilados y frondosos bosques que cubren casi la tercera parte de la superficie de la isla. El extremo noroccidental de Mljet está protegida bajo la figura administrativa de un parque nacional.

La isla de Ulises y Calypso

Homero situó el legendario hogar de la ninfa Calypso en esta isla, que los antiguos griegos conocieron con el nombre de Melita y que en La Odisea es llamada Ogigia. Siete largos años pasó Ulises, el héroe de la Guerra de Troya atrapado por el hechizo de Calypso en la que probablemente sería la prisión más hermosa del mundo. Resulta muy significativo que el único hotel de la isla se llame precisamente Odisej, que como vemos en la siguiente imagen cuenta con su propio puerto y embarcadero.

De los tiempos de leyenda saltamos a la época histórica, a los siglos de la Roma imperial cuando Melita era utilizada como isla de destierro. Pasaron por ella bizantinos y serbios hasta que la República de Ragusa estableció su dominio sobre ella en el siglo XVII. La isla todavía pasaría por manos austriacas antes de formar parte de Yugoslavia primero y la República de Croacia en la actualidad.

Qué ver en Mljet

Al no existir transporte público de ninguna clase, la mejor manera de recorrer Mljet es alquilar una moto o una bicicleta, para acceder a los caminos no asfaltados y demasiado estrechos para un coche. Para recorrer los senderos verdes del parque nacional mejor ir a pie, respetando siempre las señalizaciones e indicaciones de seguridad pues toda la zona está llena de altos y abruptos acantilados. El parque cuenta con una extensión de 3.000 metros cuadrados de bosque salvaje y está considerado Reserva de la Biosfera desde 1960. El acceso al parque cuesta 12€.

En toda la isla hay apenas un millar de habitantes repartidos en una decena de pequeños pueblos. El más visitado por los turistas es el de Polace, enclavado dentro de los límites del parque nacional y dotado de un palacio y una muralla aun imponentes pese a encontrarse en ruinas. Cerca de allí encontramos la localidad de Pomena, punto de referencia para los amantes de la aventura y el lugar donde parten la mayor parte de las rutas que recorren el parque. Allí hay algunos negocios en los que alquilar equipos de montaña, surf, etc.

También vale la pena visitar la localidad de Polje, en cuyas afueras se esconde una fascinante gruta conocida como la Cueva de Ulises, llena de referencias y guiños mitológicos. Para acceder a ella hay que caminar por la penumbra de un túnel de unos 30 metros de largo. Se puede llegar a la cueva tanto desde la playa como desde la colina. Okuklje, Saplunara, Govedari y el mismo puerto de Sobra son otras poblaciones que merece la pena visitar y donde encontraremos pequeños restaurantes donde sentarse a reponer fuerzas.

Una de las visitas estrella en Mljet es la del Monasterio de Santa María, situado en la localidad de Unije sobre un islote en medio del lago Veliko Jezero. Este monasterio fue construido en el año 1151 por frailes bendictinos procedentes del Monte Gargano en Italia. Se trata de un monumento presente en numerosos episodios de la historia croata, adeás de un lugar que ha inspirado poemas y novelas. En la década de los 60 el monsaterio funcionó duante un breve lapso de tiempo como hotel. Hoy solo sigue en funcionamiento su pequeño bar-cafetería, que es una delicia para el visitante.

Las aguas del lago Veliko Jezero, al igual que las del lago Malo Jezero, son saladas por culpa de un desastre ecológico cometido por los propios monjes en la época medieval, que excavaron sendos canales hasta la costa para facilitar su acceso. A raíz de estas obras, el agua del Adriático inundó ambos lagos dejando a la isla sin sus dos grandes depósitos de agua dulce. En el estrecho de Soline se pueden alquilar pequeñas embarcaciones y canoas para navegar por los lagos.

Hay muy pocas playas en Mljet, cuya línea de costa está prácticamente dominada por acantilados y zonas rocosas. Las escasas playas existentes son de guijarros y recuerdan a las calas de piedra que podemos encontrar en otros rincones mediterráneos como Menorca. Para acceder a ellas se recomienda llevar calzado apropiado. Las dos mejores de la isla son las de Blace y Saplunara, ubicadas ambas en la zona más occidental del litoral.

Como en casi toda la costa dálmata, las aguas de las playas de Mljet son limpias y cristalinas, aunque a menudo aparecen “manchadas” por las algas dictyota yposidonia que solo proliferan en aguas especialmente puras.

Cómo llegar a Mljet

La isla se encuentra separada de la península de Peljesac por el llamado Canal de Mljet, a una distancia de unos 4 kilómetros de la costa. La única puerta de entrada de embarcaciones a la isla es el puerto de Sobra. A él llegan a diario el ferry procedente de la isla de Korcula, al norte, y el ferry que conecta la isla con el embarcadero de Prapatno, en Peljesac.

Por otra parte, el ferry 9807 de G&V Lines opera la conexión directa entre Dubrovnik y el puerto de Sobra todos los días del año con una sola frecuencia diaria. Se trata de un pequeño catamarán rápido en el que no se permite embarcar vehículos. El trayecto dura aproximadamente una hora. De junio a septiembre esta línea visita también el puerto de Polace (unos 400 minutos más de navegación desde Sobra).

En temporada alta, es decir, de mayo a octubre, es posible viajar desde Dubrovnik directamente y sin escalas hasta el puerto de Pomena en el catamarán 998 de la empresa Kapetan Luka. El trayecto dura una hora y cuarto.

En verano también se programan muchas excursiones turísticas en barco desde el puerto de la ciudad que transportan a los viajeros directamente hasta Polace, en la zona del parque natural, tras algo menos de una hora de navegación. El precio de estas excursiones ronda los 100€ por persona.

Como hemos dicho antes, para alojarse en Mljet solo hay una opción: el Hotel Odisej, un establecimiento de tres estrellas especializado en ofrecer todo tipo de servicios de ocio relacionado con los deportes acuáticos: vela, piragüismo, snorkel, submarinismo, etc.

Con todo, Mljet no es un lugar preparado para el turismo de masas, ni falta que le hace, aunque existe la posibilidad de alquilar apartamentos particulares.